Cuando elle consiguió cerrar su cuaderno de tapas moradas, se dirigió a la mesa para comenzar a desayunar con sus hermanos, Andreas y Daniel, dos gemelos muy rebeldes.
-Bueno...,¿qué va a ser hoy?-preguntó Elle a Janet, la criada-
-Hoy tenemos café para la señorita, dos vasos de leche para los campeones y, para todos...¡tortitas!-dijo Janet, con una sonrisa en la cara-
-¡Bien, bien,¡tortitas!-gritaron Andreas y Daniel a la vez-
A Elle no le había echo mucha ilusión que hubiese tortitas para desayunar, ya que se había levantado con la tripa revuelta, y no tenia mucho apetito. Pero se las comió de todas maneras.Luego se dirigió a su habitación para coger su mochila de flores moradas e irse hacia la escuela, sin antes olvidarse de pasar por la casa de su mejor amiga, Alice.
-¡Alice, por favor, date prisa o llegaremos tarde al examen de frances!-gritó Elle desde la calle
-¡Que si pesada, que ya voy!, ¿o acaso quieres que Daniel me vea asi?-preguntó Alice ya desde la puerta de su casa.
-¿Así como?-preguntó Elle intrigada
Estuvo esperando cinco minutos.Pero no hubo respuesta.De repente Alice salió, con su pelo completamente liso,con la raya y el rimmel en sus ojos profundamente azules, y con los colores del uniforme,falda escocesa, camisa blanca, corbata escocesa, manoletinas rojas y diadema azulada.
-¡Qué guapa te has puesto Alice!-dijo sorprendida Elle-
-Claro, tu me ves guapa porque siempre llevas lo mismo:tu pelo largo ondulado y castaño, tus ojos verdes sin maquillaje alguno y un toque de carmín, sin olvidar el uniforme-dijo Alice con aire de superioridad-
-Anda, vamonos o llegaremos tarde-dijo Elle
Y ser feliz, sin pensármelo dos veces, avergonzarme, saltar y correr, sentir la libertad.Tocar el cielo con los dedos y saborear el sol. Comerme la luna a pedacitos, con hambre y sin escrúpulos, y morderme la lengua a cada paso, a cada milésima de segundo. Y acumular tanta felicidad que sea contagiosa, que se trasmita por el aire. Un sentimiento, un descubrimiento, una aventura, una bella canción.
lunes, 20 de febrero de 2012
domingo, 19 de febrero de 2012
Capítulo 1: Cartas a Febrero
Querido Febrero:
Hace pocos días que empezaste y justo en ese momento el cielo volvió a su azul de siempre. No creo que haya sido casualidad, no creo en las casualidades. Hiciste darme cuenta de muchas cosas, hiciste que me diera cuenta de que era él, de que nada más mirarle a los ojos supe que él el que me perseguía en sueños tiempo atrás. Era él el que estaba destinado a pasar las noches conmigo. Supe que era él a el que echaría tanto de menos por las noches, que echaría de menos esos abrazos de madrugada y sus besos en mi espalda. Hiciste que me diera cuenta de que es el quien estaba destinado a despertarme en cada amanecer con besos y sonrisas, que era el con quien terminaría cada tarde, deseando que el atardecer nunca acabara si es entre sus brazos. Que era con quien pasaría mil y una noches observando a las estrellas, observando cómo brillan para nosotros y besarle unas mil y unas veces más. Que era esa persona destinada a hacerme sentir la magia con sus tonterías de niño pequeño, con sus vergüenzas, era el quien me haría sentir magia dentro de mí con suspiros a media noche. También quería decirte que no seas malo y no te hagas tan frío, porque todavía no la tengo a mi lado para que me lo quite con abrazos en cualquier lugar, que no hagas las noches más frías porque eso hace que la eche mucho más de menos de lo que ya lo hago.
P.D: se me olvidaba comentarte que quiero que se lo hagas saber de alguna forma. Que quiero que le hagas saber todo esto que te acabo de escribir. También decirte que eres para mí el mejor mes del año y que no te hagas tan difícil en San Valentín.
Atentamente, Elle
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